Aunque tener un buen remolque es fundamental, también es necesario seguir una serie de recomendaciones al momento de viajar con caballos. El transporte de equinos no es como mover cualquier carga: requiere preparación, paciencia y cuidado.
El primer paso es acostumbrar al caballo al remolque. Muchos animales sienten miedo la primera vez que deben subir, por lo que se recomienda entrenarlos previamente con sesiones cortas y positivas. Forzar al caballo solo genera estrés y resistencia.
Antes de cada viaje, revisa el estado del remolque. Comprueba que las llantas estén en buen estado, que las luces funcionen correctamente y que las rampas o puertas abran sin problema. La seguridad comienza antes de encender el motor.
La distribución del peso es otro factor crítico. Los caballos deben viajar en posiciones que equilibren el remolque y faciliten la conducción. Un mal acomodo puede hacer que el vehículo sea difícil de controlar, especialmente en curvas o frenadas.
Durante el viaje, mantén una velocidad moderada y constante. Evita frenadas bruscas, giros cerrados o aceleraciones repentinas que puedan desestabilizar al animal. Recuerda que los caballos deben mantener el equilibrio de pie durante todo el trayecto.
En viajes largos, es recomendable hacer paradas periódicas para revisar el estado de los caballos, darles agua y permitir que descansen un poco. La hidratación y la calma son claves para que lleguen en buenas condiciones.
